Era muy temprano cuando me desperté en aquel incómodo sillón del hospital. Los chicos habían dejado que me quedara con Gerard después de rogárselo con todas mis fuerzas: no podía dejarle solo. Tardé un momento en espabilarme completamente y darme cuenta de por qué me había despertado. Pegué un salto que hizo crujir todos mis doloridos huesos y me acerqué a la cama, donde Gerard emitía sonidos extraños.
Le tomé de la mano, y abrió lentamente los párpados hasta mirarme con aquellos ojos suyos tan verdes. En ese momento sentí cómo una lágrima rodaba por mi mejilla hasta caer sobre nuestras manos entrelazadas, lo que hizo que Gerard sonriera. Sus ojos intentaban decirme que todo estaría bien, pero yo eso ya lo sabía. No iba a dejar que le ocurriera nada más, no a aquel muchacho que ahora parecía tan indefenso. En tan solo un día le había cogido mucho cariño y no estaba dispuesta a perderlo.
-¿Cómo estás? -dijo Gerard.
-Eso ahora no importa, ahora solo importas tú.
_______________________________
¡Estoy de vuelta! Sé que llevo mucho sin subir, os dejo que me regañéis, me lo merezco... Pero ahora tengo más ideas y el siguiente capítulo está casi acabado y será más largo, así que no os haré esperar tanto.
Este capítulo es cortito, es un enlace para lo siguiente, pero también tiene importancia.
Bye!
No hay comentarios:
Publicar un comentario